El grosor de la losa es la variable que más impacta en el volumen de concreto — y por tanto en el costo. Elegir mal el grosor puede significar una losa que se agrieta en meses o pagar de más por concreto innecesario.
Para patios, aceras y pisos interiores sin carga pesada, el estándar es 4 pulgadas. Para garajes residenciales donde entran vehículos ligeros, se recomienda 5 o 6 pulgadas. Cuando hay vehículos pesados, maquinaria o estructuras encima, el mínimo sube a 6–8 pulgadas con refuerzo de rebar.
Los códigos de construcción locales (building codes) pueden exigir grosores mínimos diferentes. Verifica siempre con tu municipio o county antes de colar, especialmente si necesitas un permit.